Mientras que hace una década los pequeños de la casa tenían una importancia bastante relativa en el sector del consumo y, por tanto, del márketing, hoy se ha constatado la creciente relevancia del kids power en
nuestra sociedad. La infancia se ha convertido en el targetmás deseado a pesar de su limitación presupuestaria. Tres son las claves para entender su valor: su gasto directo asciende a 150 mil millones de euros; la enorme influencia que ejercen en el consumo familiar hace que al menos la mitad de las compras se realicen para o por ellos; son, además, los potenciales consumidores de por vida de productos y marcas a las que son fieles desde sus primeros años. La generación más consumista, tecnológica e impulsiva es, a la vez, la más exigente y difícil de convencer. |