Atraer nuevos compradores, recompensar a los clientes más fieles o aumentar la tasa de repetición de los compradores esporádicos son los principales objetivos
que se marca una empresa cuando implanta una acción de márketing promocional. Detrás de todos ellos, un resultado final: estimular rápidamente la compra de un producto; conseguir que el consumidor, en el momento de la compra o del consumo, se decante por un
producto de la marca y no por el de la competencia. Los profesionales del sector, tanto de empresas como de agencias, confían plenamente en la eficacia de las acciones promocionales. Pero ¿qué piensan los consumidores? ¿Se dejan seducir por la multitud de regalos, premios y ofertas especiales que les ofrecen
las marcas cuando van a comprar? ¿O prefieren la seguridad de lo conocido? |