Ya entrados en 2008, pocos son los que se atreven a poner en duda el hecho de que este año España va a vivir un periodo de recesión económica producida, en gran parte, por la crisis hipotecaria y, a su vez, la del sector de la construcción. Tampoco hace falta, ahora y aquí, reproducir lo que los medios de comunicación genéricos y especializados ya vienen repitiendo desde hace unos meses, concretamente desde que Estados Unidos empezó a vivir su crisis financiera y Europa quedó a la espera de que, como un castillo de naipes que se derrumba, la situación llegara al continente. Puede que la crisis, al final, no sea tan grave como creíamos en un principio o que, de tanto pensar en ella, acabe siendo más intensa de lo que habría podido ser. |