Con un ejemplo práctico, en el mercado publicitario actual, cada vez más saturado por los llamados medios tradicionales y convencionales, una forma de diferenciarse es crear un impacto efectivo en nuestros clientes gracias a otro tipo de soportes. Esto no se consigue sólo con
apostar por soportes no tradicionales, claro, para ello, los medios publicitarios elegidos deberán ser, aparte de diferenciadores, eficaces.
De este modo, la diferenciación estará íntimamente conectada a la eficacia
de la comunicación y la obtención de resultados. No basta con hacer saber al mercado que en nuestra empresa nos diferenciamos en términos de oferta. Hay que hacerlo realmente y, por encima de todo, ser eficaces en la forma en la que lo hacemos.
En un mercado emergente, como es el de los new media, la diferenciación es un concepto que nunca falta, como es lógico. Muchas empresas (si no todas) se vanaglorian de ofrecer productos y una relación con el cliente diferente. No basta solo con decirlo, hay que hacerlo. En nuestro mercado, por ejemplo, en el punto de venta el consumidor está rodeado por cientos de impulsos. El problema es que muy a menudo buscamos tantas formas diferentes de abordarle que olvidamos cuál es nuestro objetivo real y nos alejamos de su punto de vista.
Éste es un grave pero frecuente error. Para conseguir una comunicación eficaz y rentable debemos, en primer lugar, entender al cliente. Es necesario evaluar sus hábitos, su tiempo de exposición a los impulsos y si está predispuesto a recibir la información que queremos hacerle llegar.
En segundo lugar, debemos identificar lo que el cliente valora. En esta fase, buscaremos los principales aspectos que más tarde utilizaremos para abordarle. Si le ofrecemos contenidos que sean valorados
positivamente, conseguiremos comunicar de una forma eficaz.
En tercer lugar, tendremos que enlazar lo que queremos comunicar con lo que el cliente realmente necesita. Si alcanzamos el éxito en este paso, lograremos diferenciarnos totalmente, por lo que echaremos mano de toda nuestra imaginación para lograr el impacto.
 | Para conseguir una comunicación rentable debemos, en primer
lugar, entender al cliente |  |
¿Cómo diferenciarse? ¿Cómo conseguir que la comunicación de determinadas marcas consiga llegar al público buscado? ¿Cómo intentaremos asegurar (digo intentar porque hay que ser realista) que las personas recuerden nuestra marca y la vinculen a momentos agradables?
A través de la diferenciación asociada a la eficacia, ¡claro está!
Una marca que aparece en el espejo de una discoteca en la que nos estamos divirtiendo, un producto que, con un efecto tridimensional, parece emerger del suelo cuando pasas por el pasillo de un supermercado…, éstas son formas de comunicación diferenciadoras que cumplen estos requisitos: la marca consigue comunicar de forma limpia y sin gran ruido para el consumidor; el cliente está predispuesto a recibir
la información que se pretende transmitir; la posibilidad de recordar la marca es elevada pues se consigue impactar al cliente en un momento en que no lo esperaba.