tribuna
Cuestión de redes… y de estrategia
Mar Rivera,
directora de Marketing y Desarrollo de Telecyl Mk360
Los social media se han convertido en todo un acontecimiento que está revolucionando la forma de comunicarse y de interactuar. Hoy por hoy no existe un estereotipo estándar de usuario de redes sociales. Cualquier persona que busque participar tiene acceso libre. Y esta realidad es la que vive el mundo de la empresa. Las compañías empiezan a tener una clientela cada vez más global con la que hay que conectar a través de una gran variedad de medios. Todo ello supone un cambio importante tanto de la vida como de los negocios. Si hablamos del mundo de los eventos, éstos se tendrán que concebir como algo en lo que hay que integrar todos los medios a nuestro alcance para llegar a un público objetivo cada vez más diverso. El concepto de evento ha cambiado. Forma parte de la estrategia de la compañía. Queremos hacer vivir a la gente una emoción, una experiencia, por otra parte, ya no nos basta con medir la satisfacción del asistente; hay que medir su experiencia.

El entorno web 2.0 permite a las empresas interactuar con sus clientes, de tal manera, que podemos conocer en línea que desea o que le molesta, mostrando un feed back para el lanzamiento de nuevos productos o mejorar el modelo de negocio. Y estamos metiéndonos de lleno en la web 3.0, lo que se empieza a denominar la “transformación de la web en una base de datos”.

También los grandes clientes son cada vez más autosuficientes. Un claro ejemplo lo tenemos en la investigación: las grandes marcas aplican la estadística a sus acciones. Y en comunicación: definen su estrategia y piden cosas cada vez más tácticas. Todo ello supone un valor añadido a la estrategia. Es decir, aplicar nuevas técnicas de medición adaptadas a los nuevos medios para obtener resultados óptimos. Sin duda, no nos podemos quedar al margen y se hace necesario que las compañías monitoricen lo que se dice de ellas en la web. Es imprescindible detectar flujos de información relevantes de forma automática sobre la imagen, posicionamiento y sentimiento de una marca, tendencias, nuevos públicos o nichos de mercado, etc. En este sentido, ya están surgiendo en el mercado nuevas herramientas (Social Media Analytics) que permiten monitorizar y medir la información generada en la Red, tanto cuantitativamente como cualitativamente: blogs, foros, vídeo, fotos, microblogs y redes sociales. De la misma manera, empieza a extenderse el uso de herramientas de web mining para conocer más sobre los usuarios y sus interacciones, con el objetivo, por ejemplo, de comprobar que los cambios en nuestra página son realmente efectivos.

A través de este conocimiento, podremos planificar acciones más efectivas, lograremos eventos que conecten realmente con nuestro público objetivo de una manera más directa y, además, conseguiremos que su ejecución resulte más fácil y su difusión sea aún mayor. Un claro ejemplo, lo tenemos en la publicidad que los organizadores de congresos, jornadas, etc. hacen directamente en Facebook o LinkedIn sobre su evento. Nos sirve para realizar networking a través de la red social y, al mismo tiempo, lanzamos una invitación directa al público que queremos que asista, y no estamos hablando de grandes eventos, las redes sociales están al alcance de todos. Como decía Kotler “El futuro no está por venir. Ya llegó”. Por este motivo, las compañías debemos reinventarnos, subir al tren de la innovación y la tecnología, estar al día de las tendencias y ser conscientes de que no hay que conformarse con estar ahí si no dar un paso más en nuestros eventos. Finalmente, indicar que en cualquier actuación sobre marca, ya sea eventos u otro tipo de acción en medios sociales no sólo es importante contar con un especialista en social media para que gestione comentarios o contenidos, sino con un profesional que defina la línea estratégica de difusión en la Red. En un evento nos jugamos la imagen pública de una empresa, sea la nuestra o la del cliente, por lo tanto, toda tarea de comunicación la debe llevar un profesional.